Por: Emmanuel León
Me encontraba sentado en mi habitación, no hacía mas que contemplar esa pantalla que por las noches me absorve. Y tan rápido como un relámpago, cruzó en mi mente el recuerdo de aquel que salía a disfrutar de la vida, de aquel chaval que demostraba en su rostro cuánto era feliz.
Y justo ahí me levanté a contemplarme al espejo, un rostro tan cambiado '¿Qué te sucedió?' pregunté a mí mismo, pero no me respondí. Y no es que no sea feliz, si bien es cierto que existen momentos de alegría y felicidad absoluta en mi día a día, mi rostro no es reflejo de ello, me he dejado opacar, me he dejado al abandono de lo que yo mismo fui. Y en este preciso momento, cuando mas cansado me siento, es cuando comienzo a resurgir, cambios vienen, nuevos proyectos. Querido amigo, amado yo, sé que no estás en el mejor de tus momentos, sé que no has sabido sobrellevar mas de alguna situación, pero recuerda que todo ha sido por una razón. Sé fuerte, cabrón, que apenas inicias la vida, y muchas experiencias seguro vendrán, no desistas,verás que de esta salimos, ¿Qué podrá hacernos lo demás? Te has encerrado en tu maldito mundo, te alejaste del exterior, y no le veo caso alguno, así no se repara el corazón. Mi muy estimado yo, ya vámonos de éste cuarto, salgamos a respirar, salgamos a sentir, salgamos a vivir.

No hay comentarios:
Publicar un comentario