- J E M L E N_WORDS -
´El hombre escribe lo que no puede decir´
Sobredosis
Escuché a un colega platicar con un amor, uno de esos del pasado que no se curan con el ron, y entre un sentimiento inesperado comenzó a decir:
"Debo admitir que fué bueno verte aquel Domingo por la noche, no, no te esperaba, de hecho no había pensado en ti desde aquel punto que suponía el fin.
Quizá por eso es que pude notar tan claramente los cambios que hay en ti, el tiempo no pasa en vano ¿verdad? Sé que te maquillas menos, que bajaste esos kilitos de más, sé que ya no tienes aquellos desvelos que te causaban malestar, lo sé, te conozco bien, mejor de lo que crees, mejor de lo que tú misma te puedes ver.
Me alegra que los meses transcurridos te brinden bienestar, pero no entiendo el motivo por el que me vuelves a invitar.
¿De qué hablo? De esa sonrisa que me hacía suspirar, sabes bien el poder que ha tenido sobre mí, que con un simple gesto me arrodillaría ante ti, pero no puedo caer, yo también he cambiado, era adicto a tus encantos pero hoy puedo seguir, me he rehabilitado, he sido libre, libre de esos ojos claros, de esa voz angelical, de aquel semblante de Luna que me hacía babear como un estúpido mientras te veía pasar.
Quiero pedirte que no me veas más así, por favor, ya no soy aquel que alguna vez dejaba todo por hacerte feliz.
Mierda, inevitable sucumbir, que cabrona eres, y que pendejo soy, descubrí que no soy tan fuerte como pensaba, o quizá me dejé vencer, si, eso es, la verdad es que me hacía falta una dosis de ti."
¿Qué por qué te cuento esto? Vamos niña, ¿Acaso no te das cuenta que se trata de ti?
Cuando se rinde el amor
Lo he pensado desde hace tiempo, y es que los días pasan y lo poco que había entre nosotros también.
Comienzo a sentir que el silencio se acerca gritando "el vacío te llenará de nuevo", y no pienso permitirlo. Prefiero abrir mis alas y volar a lo desconocido que quedarme aquí sentado esperando lo que, con certeza, sucederá.
Te he querido, vaya que lo hice y lo sigo haciendo, pero más me quiero yo, y por eso me despido, antes que marque las 12 el reloj, antes que se cumpla el tiempo y se borre la ilusión, me retiro así como llegué: sonriéndote.
Me llevo el sentimiento que tantos meses te esperó, te dejo un 'hasta luego' que espero se cumpla cuando reparados estemos los dos.
Ella
-Adaptación al texto de Angel Reyes.
Me enamoré
Me enamoré de una poesía, de esas de carne y hueso, de esas que te acercan al cielo y te hacen recordar como cuando niños nos estirábamos para poderlo tocar, y nadie lo alcanzaba mejor que tú, y empezabas a volar y era real.
Me enamoré, y esta chica no lo sabe, ella no entiende el motivo de la grana encarnada en mi piel cuando me ve, ella no sospecha de las letras que dispara en todas direcciones, y que yo, voy corriendo a recogerlas como un crío va explotando las burbujas antes que el viento las destroce.
Me enamoré, y no puedo decir más, porque con ello expondría el sentimiento más hermoso que la vida nos dá, y lo guardo con recelo como se protege un secreto que nos puede matar o dar la vida, todo depende de quién lo averigua primero.
Me enamoré, aunque ella lo ignore, aunque no se lo confiese, aunque le escriba mil poemas y una ventisca los vuele impidiendo se los diga, aunque logre recoger todas sus letras y las ordene y antes de empezar a escribirlas se acabe la tinta.
Me enamoré, y esta chica no lo sabe, ella no entiende el motivo de la grana encarnada en mi piel cuando me ve, ella no sospecha de las letras que dispara en todas direcciones, y que yo, voy corriendo a recogerlas como un crío va explotando las burbujas antes que el viento las destroce.
Me enamoré, y no puedo decir más, porque con ello expondría el sentimiento más hermoso que la vida nos dá, y lo guardo con recelo como se protege un secreto que nos puede matar o dar la vida, todo depende de quién lo averigua primero.
Me enamoré, aunque ella lo ignore, aunque no se lo confiese, aunque le escriba mil poemas y una ventisca los vuele impidiendo se los diga, aunque logre recoger todas sus letras y las ordene y antes de empezar a escribirlas se acabe la tinta.
Cobarde no, valiente... No sé
Hice una promesa conmigo mismo hace tiempo, la más estúpida que se puede hacer: no volver a enamorarme.
Lo sé, lo sé, no hace falta que me digan lo inevitable que eso es, porque el amor no pide permiso, no le importa dónde ni cómo estés, simplemente se aparece y te abre con una patada las puertas del pecho, y se mete, se alimenta de lo poco que queda en la nevera y decide quedarse. Ese maldito necio no conoce la vergüenza, o tal vez sí y por eso nos hace pasar tantos ratos con ella, y lo goza, lo sé, lo he visto revolcarse a carcajadas en el sofá de la izquierda cada vez que actúo como idiota ante esa chica y el rubor sube a mi piel.
Por eso mismo la promesa la he de romper, no por falta de agallas para mantenerla en pie, sino por el hecho de conocerme y sé muy bien que estoy volviendo a caer en ese juego de emociones y sentimientos, otra vez estoy aquí, en el asiento del centro, en la primera fila de la montaña rusa dispuesto a subir, y mira que le temo a las alturas, pero no me importa, voy a subir a contemplar todo lo que podría con ella disfrutar, y en seguida voy a bajar, levantaré las manos y estoy seguro que de nervios voy a gritar, pero llegaré hasta abajo para invitarla a subir conmigo, porque así debe ser.
No, no me digan cobarde por romper la promesa, un cobarde no se arriesga a soltarse y dejarse llevar por aquello que más teme... Está bien, prefiero ser el cobarde que no cumplió pero que decidió arriesgarse a amar de nuevo sabiendo que puede volver a perder, porque así soy yo, un cobarde que con miedo para adelante va.
Lo sé, lo sé, no hace falta que me digan lo inevitable que eso es, porque el amor no pide permiso, no le importa dónde ni cómo estés, simplemente se aparece y te abre con una patada las puertas del pecho, y se mete, se alimenta de lo poco que queda en la nevera y decide quedarse. Ese maldito necio no conoce la vergüenza, o tal vez sí y por eso nos hace pasar tantos ratos con ella, y lo goza, lo sé, lo he visto revolcarse a carcajadas en el sofá de la izquierda cada vez que actúo como idiota ante esa chica y el rubor sube a mi piel.
Por eso mismo la promesa la he de romper, no por falta de agallas para mantenerla en pie, sino por el hecho de conocerme y sé muy bien que estoy volviendo a caer en ese juego de emociones y sentimientos, otra vez estoy aquí, en el asiento del centro, en la primera fila de la montaña rusa dispuesto a subir, y mira que le temo a las alturas, pero no me importa, voy a subir a contemplar todo lo que podría con ella disfrutar, y en seguida voy a bajar, levantaré las manos y estoy seguro que de nervios voy a gritar, pero llegaré hasta abajo para invitarla a subir conmigo, porque así debe ser.
No, no me digan cobarde por romper la promesa, un cobarde no se arriesga a soltarse y dejarse llevar por aquello que más teme... Está bien, prefiero ser el cobarde que no cumplió pero que decidió arriesgarse a amar de nuevo sabiendo que puede volver a perder, porque así soy yo, un cobarde que con miedo para adelante va.
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