Tan lejana como las estrellas


Inevitable pensar en tí, ¿Qué me has hecho? Si me encuentro estudiando interrumpes con tu sonrisa, si me encuentro descansando me abordas con tu voz, cuando más pretendo estar ocupado llegas como reina imponiendo tu presencia ante todo lo que soy, que cabrona eres, vienes y me llenas de ti pero, cuando quiero tenerte, huyes volando tan rápido como colibrí. Ingrata mujer, ¿Por qué me tratas así? Si no pretendes quedarte mejor lárgate de una vez, ¿Que no ves el daño que me haces? No te dejas amar ni me dejas amar a nadie, y así paso los días y las noches, pensando en tí, en tu sonrisa, en tu mirada, en el movimiento de tus curvas cuando sales vestida de frescura primaveral. Por favor criatura divina, maldita tentación, déjame de una vez amarte o a la mierda todo, pero no regreses, si te paras frente a mí no te puedo ver, te encuentras tan lejana como las estrellas, tan ajena como cada una de ellas.

Un adiós esperado a la deriva


Siempre supe que esto pasaría, muy dentro de mí existía aquella sensación que me decía que, por muy bien que se viera el panorama, no duraría mucho; y no estaba equivocado, pero era tanto el amor que tenía, que me aferré a ti como un náufrago se aferra a su barca para mantenerse a flote, bebí de tus labios como si fuese el último trago para el sediento rehén, dejé que pasarss sobre mí para que no mancharas tus pies con el barro, pero que equivocado estuve. Después de todo, para tí nada valía, te fuiste  dejándo sin remo mi bote, dejando sin agua mi vaso, dejándo al olvido un corazón destrozado.

Del olvido al alivio


Por: Emmanuel León
Se me iban los días sin ningún sentido, había perdido de vista mi destino, me dejé al abandono, me olvidé en un rincón mientras salía siendo otro, traicionandome con ideas prestadas. Y así me aceptaba, le encantaba la idea de hacerme como ella, pero ¿Qué había con lo que era yo? Porque ese tipo no lo sería jamás, como idiota entregaba todo y por pago unas migajas pintadas de blanco, sí, de blanco para ocultar su golpe amargo. Decidí levantarme y lo unico que dije fué 'ya basta'. Sabía que no me detendrían ¿Por qué lo haría? Desde hacía tiempo el 'nosotros' era solo mío, no tenía motivos para quedarme ahí. Comencé a avanzar sin rencores, sin miedos, sin llanto, con la  tranquilidad de  saber que estaba haciendo lo correcto. Desde ese día no me pesa el camino, desde ese día la lluvia ya no es fría, desde ese día la soledad no me molesta, viene y me visita de vez en cuando, se ha convertido en una amiga que me ayuda a entender la vida. Y así voy, caminando, disfrutando, aprovechando cada instante, porque sé que algún día otro ser llegará para hacerme compañía, si algo hay para mí en el futuro lo sabré, el presente es el que importa, y prometo serme fiel por el resto de mi vida.

Entre la tinta y el papel


Por: Emmanuel León

Así estoy yo, sentado frente a la mesa contemplando hacia la nada, ese lugar donde me pierdo con frecuencia tratando de darle sentido a las palabras que quiero plasmar. El tiempo avanza y sigo inactivo, mi brazo lucha por moverse, inútil resulta el esfuerzo pues las ideas se niegan a fluir. Ya no quiero seguir así, estoy harto de tanta sequedad mental, no cabe duda, me partió la madre esa mujer, llegué al extremo de reunir tantas palabras en un mismo espacio que, de tanto acumularse, explotaron cual Big Bang, expandiéndose por los rincones mas profundos de mi ser, extraviando la cordura en la desesperación por entender. ¡Me partió la madre! Y no es para menos, me llevó al límite de la razón, desconociéndome a mí mismo, descontrolando sentimiento y emoción, como una burda imitación de aquel que era yo. Así estoy, entre la tinta y el papel, entre letras de ayer.