El punto del fin



Desde siempre te escribí, dejé correr la tinta comparando tus ojos con rubíes, componiendo versos para tu piel, describiendo el vuelo de tu cabello y el andar desde tu cadera hasta la punta de los pies.
Fuiste Luna, fuiste flor, fuiste mariposa y tu voz fué canto de ruiseñor, fuiste estrella, cielo y mar, fuiste todo lo que quería amar. Entre letras te construí un castillo de marfíl, entre hojas se plasmó lo que me hacías sentir. Y después de todo ¿Qué era yo para tí? Un poema malgastado que olvidaste leer, y no te diste cuenta que alguien te quería bien, te quería, si, pero ahora solo quiero poner el punto del fin.

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