Limpiando recuerdos
Tenía tantos días, semanas y meses acumulados en un baúl, hacía mucho no lo cargaba, el peso de los años, los dolores y arrepentimientos se dejaba sentir. ¿Cómo podía caber tanto en tan pequeño artefacto? Decidí abrirlo y pude ver como el resto de una ilusión se escapó, la esperanza seguía luchando por mantenerse al tope de aquel montón, la tomé entre mis dedos, pareciera reavivarse un poco su color, me apretó la mano y con un susurro me indicó dejarle morir, sujetados a su mano se encontraban los momentos que parecieron hacerme feliz, alguna carta escrita, una fotografía partida, la voz que me cautivó, la mirada que me enamoró. Saqué los recuerdos uno por uno, casi al instante una lágrima en el último de ellos se evaporó. Los repasé al derecho y revés, la nostalgia me invadió pero poco fué lo que duró, me puse en pié, deseché el pasado, limpié el fondo, sacudí el exterior, lo dejé listo para su nueva función, al momento de cerrarlo pensé en mi Helena, esa joven que se había robado mi corazón, aquella criatura que jamás correspondió, mientras su imagen de mi mente desvanecía, me pinté una sonrisa y le dije adiós.
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