Llegué a soñar que te quedabas, llegué a desear que ya no volaras. Solía imaginarte entre mis manos, solía visualizarte pavoneándote con tu encanto tan solo para mí. Recuerdo que hubo un tiempo en que volaste junto a mí, bajaste y te quedaste, me enseñaste a planear un futuro junto a ti.
Pero encontraste la manera de volar lejos, aún cuando decías estar conmigo feliz, decidiste buscar el viento que te llevó a otro amor. No entiendo por qué, tus alas rotas reparé, te dí cariño, te dí atención, te ofrecí un nido en mi corazón, corazón que veías como jaula.
Te gusta viajar de rama en rama, buscando en otros brazos lo que siempre te he ofrecido. Ave peregrina, tú que vienes y te vas, que me traes migajas cuando yo te ofrezco todo el pan, buscando que te halague, buscando atención, por favor no lo hagas más, yo que tanto te he admirado, que tanto te he querido, ya no puedo esperar a que vivas en mi nido, ave peregrina, hoy al fin te digo que acepto el hecho de que has jugado conmigo, es por eso que te dejo en libertad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario