Y bebo, mirando la copa en la que dibujo tu rostro, y me pregunto hoy, al igual que todas las noches ¿Por qué no estas a mi lado?
Falta en mi vida tu presencia, tu sonrisa, tu olor y hasta esa forma rara que me miras. Solo tengo tu sombra, tu recuerdo. Y ahora dime: ¿Cómo haces tú? ¿Cómo haces para tener siempre en la boca esa sonrisa? Por que yo te veo en cada cosa que miro, en el sol que me despierta cada mañana, en el cereal que desayuno, en el pavimento que contemplo mientras camino, a cada paso, en cada paso que dí ayer, en el que doy hoy y en el que daré mañana. Por que eres parte fundamental de mí ser, de la persona que soy y de la que quiero ser para ti, hasta que de una vez por todas te des cuenta de que me necesitas, que me quieres, por que eso quiero: que me quieras, que me sueñes, que me respires a cada segundo. Quiero ser tu aire, la sombra que te sigue a cada momento, el que mira cada uno de tus movimientos y no sólo ese deseo carnal, por que la carne se acabará en cualquier momento sin nosotros decidir cuándo; el alma se queda, y quedará, hasta el día en que tengamos que decir adiós definitivamente.
No, no eres un capricho ni un producto de esta imaginación desbordada que me lleva siempre, sin importar que camino elija, a ti, siempre a ti, a todo lo que tú eres para mí y simbolizas en mi decadente existir. Quisiera que te dieras cuenta que al conocerte pasé de ser un ser independiente a ser un ser dependiente de lo que tú dices, de lo que tú quieres, de lo que tú ansias. De ser un ser racional a uno irracional. Esta noche me he propuesto escalar en tu horizonte, entrar en tus sueños e hilvanar una nueva fantasía en la que el único mundo que quieras sea el que encuentres a mi lado, al lado de este hombre que tanto te ama, que te ansia siempre, que te espera y que te desea a cada momento.

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