Me enamoré de una mujer que no quiere ser enamorada.



Por: Emmanuel León

Estoy aquí sin estarlo, busco y no encuentro, años pasaron, y años pasarán, asumir y continuar, lograr contener, creer y dejar de hacerlo, dejé de ser inocente, lloré y reí, lloré por amor y por mero gusto, liberé dolor y amor, hubo vacío en donde debería haber sonrisas; tristeza, nudos en la garganta, coraje y llanto, pensamientos que no dejan dormir, ¿de que trata eso? pesadillas y malos sueños, fastidio y dolor, otra vez dolor, entrega y desprecio, entrega e indiferencia, entrega y solo entrega, palabras que solo son palabras, entran y se quedan, pero no reciben nada, aguardan ahí, esperanzadas, sin respuesta, actos de buena fe, que engañan a su portador, esperanzado, destruyendo el alma. Llegó el momento de alejarme por mi bien, pues lastíma, y este tren no frena a menos que uno quiera, y no quiero que frene, pero la carga se hace mas pesada día con día, es preciada y el miedo de encontrar un curva me perturba, pues la velocidad es grande, ya he perdido mucho en anteriores viajes, pero el destino, el destino es glorioso, tal vez no soy alguien que merezca llegar, solo un alma mas intentado salir de la desesperación, uno mismo se mutila, y aniquila ¿de qué otra manera podría ser? pero la miro a lo lejos, me apacigua su sonrisa, aunque, conforme se va alejando, siento cómo me voy desmoronando... ella es un destino que no quiere ser arribado... Pues mientras yo, jodido inocente, soñaba con darle el cielo, atraparla en tierno abrazo y dulce beso, ella les daba a otros esa gloria, para después llevarlos entre sus piernas, desbordando un infierno de deseo, porque lo mejor de mí le pretendía, sin saber lo que ella a otros ofrecía.

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